Por. Fernanda Ramos Olguín
La sociedad Michoacana, ha venido incubando rencor, odio y sed de venganza, durante años, cómo resultado de las malas políticas empleadas en todas las regiones.
Pero también se debe a que la base de valores y principios de la sociedad, está en una lamentable y gradual descomposición, y esto lo vemos en la ansiedad que buscan imitar estilos de vida y personajes de la televisión, cuando estás no encuadran en la realidad concreta en las comunidades indígenas.
Otras de las razones es, por la constante campaña en los medios y redes sociales, dónde invitan al consumismo, a la cultura de la banalidad, es decir, lo que no ayuda en el desarrollo y crecimiento humano de la persona. Estamos a merced de la tecnología y su mal uso, en manos de nuestra juventud.
Desde nuestras casas y familias, estamos fallando, ya que no estamos logrando educar a nuestros hijos, no les estamos preparando en distinguir sobre lo propio y ajeno, nos hemos flexibilizado.
Hemos perdido la credibilidad, desde nuestras casas, en nuestros centros de trabajo, en nuestras autoridades de todos los niveles, tal como lo dice el Doctor Juan Ramón de la Fuente, en su libro de la sociedad dolida, y las consecuencias las estamos pagando muy caro.
Dice en una parte de las sagradas escrituras ” vivimos en nuestros días con la incapacidad de distinguir, entre lo que se necesita y lo que se codicia”.
Antes esta codicia, es donde erróneamente se involucran con personas malas, donde caen en sus engaños y en sus ofertas obscuras, y no pensando en las consecuencias que esto trae consigo, ya no se tiene la autoridad moral de exigir el orden.
La situación se está recrudeciendo hoy en día en nuestras comunidades, por ello debemos centrar más la atención en la Seguridad y activar la vigilancia comunales, pero sobre todo debemos intensificar, los valores, la educación, la cultura, el arte. Así también en la cultura de la prevención de la salud, del consumo del alcohol y otras drogas.
Por último, exigimos la aparición con vida de los 7 Comuneros de la Comunidad de la Cantera encargados de la Seguridad comunal, hoy desaparecidos.


