Por. Raúl Cruz Sebastián
En las comunidades Purhépecha, a quienes aspiran a entrar a hacer política o asumir un cargo de representatividad, lo primero que revisan, es de qué familia viene, segundo, sí ya está casado, tercero, si mentalmente está bien, y no se diga la buena solvencia moral.
¿Todo esto para qué? Porque es quien va salir a la superficie, a lo público, a representarlos en la vida pública.
Por ello, la Comunidad va estar bien, a saber que quien ha surgido, entre ellos, realizará un buen trabajo como su líder.
El control y calidad acá en las comunidades son las asambleas, son varias reuniones, previas para ir perfilando a sus representantes.
Es decir salen de un proceso de consulta, no a la improvisación o el que hablé más, sino quien sea más congruente, y prudente en todos los sentidos, pero más en la hora de tomar la palabra.
Es importante tener cordura, así como tener una madurez personal y política, para que los halagos no destruyan al líder, sino, que se logre mantener firme y pueda controlar los elogios de su público y los medios de comunicación, por algo decía el gran Séneca, ” no te dejes embriagar por los aplausos”.
El verdadero líder de hoy es quien debe saber que está bien su gente, que estén, más allá de estar buscando likes, evitar la pose en los medios de comunicación.
El líder se guía por la brújula de la ética, mientras que el político por el ruido y los actos deshonestos.
Por ello, todos aquellos quienes aspiren a ejercer un liderazgo, deben tomar en cuenta estos valores y principios filosóficos Purhépecha.
Lamentamos lo qué pasó en Uruapan y a su Presidente municipal, sin embargo, invitamos a la prudencia, a evitar estallar en el coraje y hacer esos destrozos negativos en el Palacio de Gobierno de Morelia.
Acciones, que ya ni las organizaciones sociales más radicales se habían atrevido a tanto.
Por último invitamos a estudiar y revisar a los estudiosos sobre los liderazgos, para así evitar exponer la vida y la de sus representados.


