Por: Roberto Pérez
En una semana en cadena nacional, los mexicanos vimos un acontecimiento vergonzoso, dónde Alito legislador del PRI, no se contuvo y se fue encima de Noroña, en un recinto histórico qué es el Senado de la república.
En un enfrentamiento, al más puro estiló de pandilleros, se enfrentaron dos políticos, que llevan a cuestas una gran responsabilidad de representación popular.
En el recinto, se escuchaba destrózalo, destrózalo contra Noroña, y eso que vimos no es una acción mínima, sino que tiene una razón.
Los estudiosos de la política, (sostienen, que la política para los ganadores puede ser muy generoso, pero para los perdedores, pueden ser muy crueles).
En la reacción de Alito, se refleja la impotencia y la desesperación, de todos aquellos que han perdido los privilegios y sus buenos salarios, sus membresías, de los mejores centros comerciales y nocturnos.
Ésto mismo estarán sintiendo, no sólo a nivel nacional y estatal, sino que a nivel municipal y comunidades, por eso, todos ellos reaccionaron a favor de Alito, cómo sí hubiera hecho una gran conducta y acción.
En éste mismo sentido, lo que vimos fue la perdida del buen nivel de hacer política, es perder todo oficio y ética política, vergüenza es la que les debe dar a todos quienes apoyan a Alito.
Por si fuera poco el legislador de PRI, convocó una concentración en la Ciudad de México, que fue mínima su concurrencia.
Estás acciones son un mal ejemplo a las nuevas generaciones que se van formando en todo el territorio nacional.
En suma, estás acciones vergonzosas, están dentro de los cálculos para quienes estuvieron en el poder tantos años, ahora, no saben actuar desde la oposición.


